Las lesiones por luxación y avulsión representan emergencias dentales. El tiempo transcurrido entre la lesión y el reposicionamiento o reimplantación afecta significativamente el pronóstico. El secado prolongado del diente provoca la pérdida de vitalidad del periodonto y la pulpa, así como complicaciones adicionales como la reabsorción radicular.
Por lo tanto, es crucial reposicionar o reimplantar el diente lo más pronto posible, preferiblemente dentro de los 30 a 60 minutos posteriores a la lesión. Mientras tanto, si el diente se avulsiona, debe mantenerse en un ambiente húmedo utilizando medios de almacenamiento adecuados. Se recomienda iniciar el tratamiento con antibióticos de inmediato y realizar un examen radiográfico preoperatorio.
Durante el manejo del alveolo y la superficie de la raíz, se deben evitar el desbridamiento agresivo y los coágulos de sangre o los desechos deben eliminarse con irrigación suave. El diente se debe reposicionar o reimplantar manualmente, y en caso de obstrucción ósea, se utiliza un instrumento para realinear los fragmentos.