La analgesia preventiva se basa en la idea de que es más eficaz prevenir el dolor que tratarlo una vez que se ha establecido. En lugar de esperar a que el animal experimente dolor, se administran analgésicos antes, durante y después de un procedimiento o cirugía con el objetivo de prevenir la sensación de dolor. Esta estrategia busca evitar que se produzcan cambios fisiológicos y neuroquímicos asociados con el dolor, lo que puede mejorar el bienestar general del animal y reducir la necesidad de dosis más altas de analgésicos en el futuro.
La analgesia multimodal, por otro lado, implica el uso de múltiples modalidades de analgesia simultáneamente o en combinación para lograr un mejor control del dolor. En lugar de depender únicamente de un tipo de analgésico, se utilizan diferentes clases de fármacos con mecanismos de acción complementarios para obtener un efecto sinérgico. Esto puede incluir el uso de analgésicos opioides, antiinflamatorios no esteroides (AINE), anestésicos locales y otros fármacos para abordar diferentes aspectos del dolor, como la inflamación, la sensibilización central y la transmisión del dolor periférico.