El objetivo principal es reparar las lesiones tisulares, restaurar una oclusión normal y proporcionar una apariencia estética aceptable.
Para evaluar las fracturas y los traumatismos, se realiza una inspección y palpación de los huesos mandibulares y maxilares, así como de las articulaciones temporomandibulares, labios, mejillas, lengua, paladar y mucosa oral y faríngea. También se examina la cabeza en busca de asimetrías, heridas faciales y se inspecciona la cavidad bucal en busca de laceraciones, hematomas, hemorragias y dientes fracturados o desplazados.
Es recomendable realizar radiografías y tomografías computarizadas para un diagnóstico preciso, generalmente después de estabilizar al paciente.
Desde la perspectiva de la odontología veterinaria, el tratamiento de las fracturas mandibulares se basa en principios clave: utilizar técnicas no invasivas cuando sea posible, preservar dientes sanos cercanos a la fractura, realizar tratamientos combinados de endodoncia y periodoncia en caso de lesiones dentales y evitar lesiones iatrogénicas en otros dientes, huesos y tejidos blandos.