Las maloclusiones esqueléticas que ocurren por una diferencia en la longitud entre la mandíbula y el maxilar normalmente son de causa genética y pueden tener un tratamiento preventivo. Las razas braquicéfalas son más propensas a sufrir este tipo de problemas.
Por otra parte, las maloclusiones dentales (o clase I) se refieren a una mala posición de un diente y no se considera que tengan un componente hereditario, la mal posición dental puede deberse por ejemplo a traumatismos, alteraciones en la erupción dental, persistencia de dientes deciduos...
Una de las principales causas de maloclusión clase I que se observa en perros es la lingualización de los caninos mandibulares. Los caninos inferiores se desvían y erupcionan hacia la lengua y los dientes pueden llegar a impactar sobre encía y paladar, generando úlceras y aumentando el riesgo de infecciones, incluso llegando a ocasionar comunicaciones oronasales. En estos casos la ortodoncia puede ser el tratamiento más adecuado.