Las lesiones resortivas son procesos de resorción dental que implican la erosión y pérdida irreparable de la dentina (tejido duro bajo el esmalte del diente). Su progresión puede hacer que todas las zonas de un diente se vean afectadas.
Las lesiones resortivas pueden darse tanto en perros como en gatos. Si bien en pacientes felinos es la patología dental más habitual, se estima que el 70 % llegará a padecer la enfermedad en el transcurso de su vida, siendo mayor la probabilidad en gatos de mayor edad. La frecuencia de presentación en perros también ronda el 50 % y aumenta con la edad.
Entre los síntomas se incluye un aumento de la salivación, sangrado oral, dificultad para comer, adelgazamiento, fasciculaciones, muecas faciales (movimientos anómalos de la cabeza y la lengua), incluso cambios de comportamiento que pueden incluir agresividad.