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12 de mayo de 2026

Mayo, el mes en que la odontología veterinaria merece toda nuestra atención

Cada año, el mes de mayo nos recuerda algo que en IVeM tenemos muy presente durante los doce meses: la salud oral de nuestras mascotas importa, y mucho más de lo que solemos pensar. El 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Salud de las Encías y el 15, el Día Mundial de la Ortodoncia. Dos fechas que, en el mundo veterinario, tienen más relevancia de la que a primera vista podría parecer.

La boca, el gran olvidado de la salud animal

Cuando pensamos en la salud de nuestro perro o gato, lo primero que viene a la mente suele ser la vacunación, la desparasitación o la alimentación. La boca, en cambio, queda en un segundo plano. Y sin embargo, es uno de los sistemas más activos y más vulnerables del organismo.

Los datos son elocuentes: se estima que más del 80% de los perros y gatos adultos presentan algún grado de enfermedad periodontal. Una cifra que sorprende, pero que tiene una explicación sencilla: la patología oral avanza de forma silenciosa. Los animales no se quejan de dolor de muelas. Siguen comiendo, siguen jugando, siguen siendo ellos mismos… hasta que el problema ya es demasiado grande para ignorarlo.

Ahí reside uno de los grandes retos de la odontología veterinaria: la detección precoz. Y para eso, la revisión oral periódica es imprescindible.

¿Qué pasa dentro de la boca de tu mascota?

La enfermedad periodontal comienza con la acumulación de placa bacteriana sobre la superficie dental. Si no se elimina, esa placa se mineraliza y se convierte en sarro. A partir de ahí, las bacterias empiezan a colonizar el espacio entre el diente y la encía, provocando inflamación, retracción gingival y, en los casos más avanzados, destrucción del hueso que sostiene los dientes.

Pero la historia no termina ahí. La boca no es un sistema aislado. La inflamación crónica generada por la enfermedad periodontal puede tener consecuencias en órganos a distancia como el corazón, el riñón o el hígado. Algo que muchos tutores desconocen y que convierte la salud oral en una cuestión de salud general.

Por eso, cuando hablamos de odontología veterinaria, no hablamos solo de dientes limpios. Hablamos de calidad de vida y de longevidad.

La revisión oral: el primer paso

La exploración completa de la cavidad oral de un perro o un gato requiere anestesia general. No es un capricho del veterinario: es la única manera de acceder a todas las estructuras, evaluar el estado del periodonto, realizar radiografías dentales y detectar lesiones que a simple vista son invisibles.

Esta es una de las grandes diferencias entre una revisión superficial y una exploración odontológica real. Y es también uno de los motivos por los que en IVeM trabajamos siempre con un equipo de anestesia dedicado: porque la seguridad del paciente durante el procedimiento es tan importante como el propio tratamiento dental.

Una revisión oral completa permite detectar enfermedad periodontal en estadios tempranos, fracturas dentales, lesiones resortivas, lesiones de furcación y también anomalías en la oclusión que podrían estar causando dolor sin que el propietario lo sepa.

Ortodoncia veterinaria: no es estética, es salud

Aquí viene una de las grandes sorpresas para muchos tutores: los perros también pueden llevar ortodoncia. Y no, no es una cuestión de estética.

Las maloclusiones, es decir, las alteraciones en la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores, son más frecuentes de lo que parece, especialmente en razas braquicéfalas como el Bulldog, el Pug o el Boxer. Cuando los dientes no ocluyen correctamente, pueden traumatizar tejidos blandos, dificultar la masticación e incluso impedir que la boca cierre bien.

La ortodoncia veterinaria tiene como objetivo restaurar esa función. Corregir una maloclusión a tiempo no es un lujo, es parte del tratamiento y, en muchos casos, marca la diferencia entre un paciente que vive con dolor crónico y uno que puede masticar sin molestias.

¿Qué podemos hacer como tutores?

La odontología veterinaria tiene un componente preventivo que empieza en casa. El cepillado dental es la medida más efectiva para reducir la acumulación de placa, y puede introducirse desde cachorro con paciencia y constancia. Los premios dentales, los juguetes diseñados para la higiene oral y las dietas específicas son complementos útiles, pero no sustituyen al cepillo.

Y, por supuesto, la revisión anual con el veterinario es el mejor detector precoz que existe. Si durante esa revisión se identifican señales de alerta, la derivación al especialista en odontología veterinaria puede marcar una diferencia enorme en el pronóstico.

Mayo como excusa, la salud oral como hábito

En IVeM aprovechamos este mes para poner el foco en algo que defendemos durante todo el año: que la odontología veterinaria no es una especialidad menor ni un servicio prescindible. Es una parte esencial del cuidado integral de nuestras mascotas.

Si tienes dudas sobre el estado de la boca de tu perro o tu gato, o si tu clínica habitual ha detectado alguna anomalía y necesita una segunda opinión especializada, estamos aquí. Porque una boca sana es mucho más que una sonrisa bonita.

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