El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable. Cuando este dolor afecta a la cavidad oral—incluyendo dientes, lengua, encías y estructuras óseas—nos referimos a dolor orofacial.
El dolor orofacial puede generar un malestar significativo y tener efectos fisiológicos negativos que impactan directamente en la calidad de vida de nuestros pacientes.
Estos efectos pueden manifestarse, sobre todo, en alteraciones de la alimentación y el estado nutricional. Además, el dolor no tratado puede provocar cambios en el comportamiento, como miedo, estrés y ansiedad, e incluso afectar el vínculo entre el animal y su familia.
¿Cómo lo diagnosticamos?
Uno de los principales desafíos en el diagnóstico del dolor orofacial es la ausencia de herramientas específicas para su evaluación en veterinaria. A esto se suma la dificultad de no contar con comunicación verbal y el hecho de que muchos pacientes tienden a enmascarar los signos de dolor.
A pesar de estas limitaciones, existen signos clínicos que pueden alertarnos sobre la presencia de dolor orofacial, como la halitosis, el babeo excesivo, la pérdida de peso y condición corporal o la hiporexia o anorexia.
En cuanto a los cambios en el comportamiento, es importante estar atentos a:
Cuando hablamos de tratamiento, es fundamental responder a dos preguntas clave: ¿Cuándo? y ¿Cómo?
¿Cuándo? Siempre que exista sospecha o confirmación de dolor, debemos iniciar el tratamiento de manera inmediata.
¿Cómo? La analgesia multimodal es la estrategia más efectiva. Esta consiste en combinar diferentes fármacos con mecanismos de acción complementarios para lograr un mejor control del dolor.
Dentro de las opciones terapéuticas disponemos de:
Es importante subrayar que no existe un protocolo único aplicable a todos los pacientes. Cada caso debe evaluarse de forma individual, considerando tanto la causa subyacente como el tipo de dolor (agudo adaptativo o crónico maladaptativo). Por ejemplo, un paciente con dolor agudo requerirá un abordaje distinto al de un paciente con dolor crónico, cuyas necesidades analgésicas suelen ser más complejas y prolongadas en el tiempo.
Desde IVeM, recordamos que es muy importante identificar de forma precoz el dolor orofacial e implementar un tratamiento personalizado para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y preservar su bienestar físico y emocional.