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25 de junio de 2025

Mitos y leyendas en la odontología veterinaria

Cuando pensamos en salud dental en animales, lo más habitual es asociarla con el mal aliento o el sarro. Pero la realidad es que la odontología veterinaria va mucho más allá. Se trata de una disciplina médica especializada, que requiere formación, diagnóstico y tratamientos específicos basados en la evidencia.

Estamos acostumbrados a escuchar muchos comentarios que, aunque comprensibles, no siempre se ajustan a la realidad. Por eso, hoy queremos desmontar algunos de los mitos más frecuentes que escuchamos y explicar porqué un diagnóstico precoz es clave para la salud de nuestros animales.

MITO 1: “Las limpiezas dentales solo se hacen cuando hay mucho sarro”

Este es uno de los errores más comunes. Pensar que solo hay que actuar cuando hay una acumulación severa de sarro es esperar demasiado tiempo y puede empeorar el pronóstico y requerir tratamientos más invasivos.

En odontología veterinaria, como en cualquier otra especialidad médica, todo empieza con un diagnóstico. No tratamos a ciegas. Por eso, trabajamos con el protocolo COHAT (Comprehensive Oral Health Assessment and Treatment), una evaluación integral que incluye exploración clínica y radiografías antes de un tratamiento. Gracias a esta valoración podemos detectar enfermedades en fases tempranas y actuar antes de que el daño sea mayor.

Como en cualquier especialidad médica, primero se diagnostica, luego se trata. No deberíamos actuar a ciegas.

MITO 2: “Si come, es que no le duele”

Este es un pensamiento comprensible, pero muy peligroso.

Muchos animales continúan comiendo pese al dolor. El dolor oral puede ser crónico y silencioso, y no siempre se manifiesta con síntomas evidentes. Algunos signos de dolor oral incluyen:

  • Babeo
  • Muecas o pataleo facial
  • Dejar de comer 
  • Halitosis
  • Cambios en el comportamiento 
  • Dejar comida o tragar sin masticar 
  • Menos acicalamiento (pelaje sucio o despeinado)

¡Cuidado! Que coma no significa que esté bien. Los animales muchas veces compensan el dolor y siguen con sus rutinas… hasta que ya no pueden más. Aprender a leer los signos sutiles es esencial para detectar problemas orales a tiempo.

 MITO 3: “No pasa nada si se fractura un diente”

Sí qué pasa. Toda fractura dental debe ser evaluada. Existen dos tipos:

  • Fractura no complicada: se expone la dentina, lo que ya permite la entrada de bacterias.
  • Fractura complicada: se expone el canal pulpar → causa dolor agudo e infección severa. 

Ambas suponen riesgo, pero especialmente la complicada, ya que el canal pulpar es donde se encuentran los nervios y vasos del diente. Cuando se expone, puede provocar dolor agudo, necrosis, flemones, infecciones o fístulas. Por eso, es fundamental evaluar cada fractura con exploración, radiografías y decidir si realizar una endodoncia o una extracción dental.

MITO 4: “Siempre hay que dar antibióticos antes y después del tratamiento dental”

Esto es un error muy extendido. En animales sanos, no es necesario administrar antibióticos antes ni después de una limpieza o tratamiento dental.

La bacteriemia (paso de bacterias a sangre) que puede producirse durante estos procedimientos es transitoria y el sistema inmune del animal la resuelve por sí solo.

El uso innecesario de antibióticos favorece la resistencia bacteriana, un problema cada vez más grave en medicina. Solo deben usarse en casos específicos, como animales con enfermedades cardíacas graves o inmunodeprimidos.

En el resto de casos, lo importante es el diagnóstico y el tratamiento local, sin abusar de los antimicrobianos.

MITO 5: “Los cambios de color en los dientes no importan”

Un diente que cambia de color no es solo un problema estético, puede ser un signo de enfermedad grave.

Algunos ejemplos:

  • Zonas sin esmalte (hipoplasia/hipomineralización): permiten la entrada de bacterias → sensibilidad o infección.
  • Dientes decolorados (amarillos, púrpuras, rojizos): pueden indicar necrosis pulpar tras un traumatismo. Aquí también el tratamiento será endodoncia si es viable o extracción dental si no lo es. Pero nunca hay que ignorarlo.

Estos mitos son solo algunos ejemplos de cómo, a veces, minimizamos la importancia de la salud oral en nuestros animales. La odontología veterinaria no trata solo el sarro o el mal aliento; trata enfermedades que pueden afectar profundamente su bienestar.

Recordemos: nuestros animales no pueden decir que les duele, pero nosotros sí podemos saberlo y actuar a tiempo.

Desde IVeM, te animamos a realizar revisiones orales periódicas, prestar atención a los pequeños cambios y consultar con tu veterinario ante cualquier duda. La prevención y el diagnóstico precoz marcan la diferencia. 

 

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