La salud bucal de los perros es tan importante como cualquier otro aspecto de su cuidado diario. Sin embargo, a menudo pasa desapercibida. Las enfermedades dentales son más comunes de lo que muchos propietarios imaginan y afectan no solo a la boca, sino a la salud general del animal.
Los dientes sanos permiten masticar y triturar la comida correctamente, lo que facilita la digestión y la absorción de nutrientes. Además, los problemas dentales sin tratar pueden derivar en infecciones que afectan a órganos como el hígado, los riñones o el corazón. Por eso, cuidar la boca de tu perro es cuidar su salud desde la raíz.
No todos los perros son igual de susceptibles a los mismos problemas. Por ejemplo, los perros de razas pequeñas como el Yorkshire o el Caniche tienen mayor propensión a la enfermedad periodontal. En cambio, los perros de razas grandes tienden a sufrir más fracturas dentales por morder objetos duros. Conocer la predisposición de tu raza ayuda a enfocar la prevención desde el principio.
Las fracturas suelen ocurrir por traumatismos o al morder objetos demasiado duros, como palos o piedras. Pueden ser muy dolorosas y deben tratarse cuanto antes. Para prevenirlas, es importante elegir juguetes específicamente diseñados para perros.
Ocurre cuando los dientes de leche no se caen y permanecen en la boca junto a los dientes definitivos. Esta situación favorece la acumulación de sarro, la infección gingival y puede causar problemas en la mordida. Requiere tratamiento veterinario para evitar complicaciones.
La falta de higiene dental, combinada con la alimentación y la predisposición genética, puede favorecer la formación de sarro sobre dientes y encías. Si no se trata a tiempo, el sarro puede desencadenar gingivitis, periodontitis e incluso la pérdida de dientes.
Es la enfermedad oral más frecuente en perros. Está causada por la acción de la placa bacteriana sobre la encía y los tejidos de soporte del diente. En sus primeras fases produce gingivitis: mal aliento, inflamación y sangrado de encías. Si no se trata, progresa hacia periodontitis, una fase más avanzada que afecta al hueso y al ligamento periodontal. En casos graves, puede provocar la pérdida irreversible de dientes y afectar a estructuras cercanas como la cavidad nasal o los ojos.
En la actualidad existen varios métodos para mantener una buena higiene dental: el cepillado, el uso de enjuagues bucales, alimentos específicos y tratamientos veterinarios periódicos. La combinación de hábitos en casa y revisiones con el especialista es la estrategia más efectiva.
En IVeM contamos con un equipo especializado en salud oral veterinaria. Estamos a tu disposición para resolver cualquier duda y acompañarte desde el diagnóstico hasta el tratamiento.