La radiografía intraoral es una herramienta esencial en odontología veterinaria. Gracias a ella podemos explorar estructuras que no son visibles a simple vista: las raíces dentales, el hueso alveolar y el ligamento periodontal. Sin este tipo de diagnóstico por imagen, muchas patologías pasarían desapercibidas hasta fases avanzadas.
Las radiografías en perros y gatos se realizan siempre bajo anestesia general. Esto evita que el movimiento del paciente impida obtener imágenes de calidad. Es un proceso indoloro. Sin embargo, al requerir anestesia, el veterinario solicitará previamente una analítica y radiografías de tórax para descartar patologías incompatibles.
Los perros y los gatos no pueden comunicarnos si les duele un diente. A diferencia de las personas, no pueden señalar el problema ni describirlo. Por eso, el dolor ocasionado por una patología dental puede pasar desapercibido durante mucho tiempo y afectar gravemente a su calidad de vida. La radiología oral es, precisamente, la forma más eficaz de detectar estas lesiones antes de que avancen.

Una mala higiene dental puede derivar en una acumulación excesiva de placa bacteriana, que provoca inflamación de las encías. En su fase inicial, la gingivitis tiene tratamiento sencillo. Sin embargo, cuando progresa, la situación se complica. Las encías pueden parecer enrojecidas e inflamadas, pero el daño real está ocurriendo en el área oculta bajo el tejido blando. Esa zona solo es accesible mediante radiografías.
Se estima que entre el 70% y el 80% de los perros y gatos desarrollan enfermedad periodontal en algún momento de su vida. Los rayos X permiten hacer un seguimiento preciso de la periodontitis y determinar si el proceso está causando dolor activo.
En perros de razas pequeñas o toy, la detección de bolsas periodontales es especialmente difícil sin radiografía. Si la periodontitis avanza sin tratamiento, puede provocar pérdida de hueso y tejido de sostén. En estos pacientes, las consecuencias pueden ser graves: fractura mandibular, comunicaciones oronasales o afecciones oculares.

Las radiografías también son imprescindibles para detectar lesiones resortivas de forma temprana. Esta patología es especialmente frecuente en gatos y, sin diagnóstico por imagen, pasa completamente desapercibida hasta que causa dolor severo.
La radiografía intraoral permite el diagnóstico precoz de patologías dentales, mejora el pronóstico y facilita la planificación del tratamiento. En definitiva, es una prueba que marca la diferencia entre tratar a tiempo y actuar cuando el daño ya es irreversible.
En IVeM realizamos radiografías intraorales digitales como parte del protocolo diagnóstico estándar. Si tienes dudas sobre la salud dental de tu animal, consúltanos.