Si tu perro o gato tiene mal aliento persistente, también conocido como halitosis, puede ser señal de una condición de salud subyacente que requiere atención veterinaria. Aunque algunos animales tienen un olor bucal más fuerte que otros, si el mal olor no desaparece, algo no va bien.
Es normal un ligero olor bucal justo después de comer. Sin embargo, si persiste en el tiempo o es muy intenso, conviene investigar la causa.
La halitosis también puede tener origen fuera de la cavidad oral. Algunas causas frecuentes son:
Por eso, ante un mal aliento persistente, es importante que el veterinario realice una evaluación completa y no solo una exploración oral.

El tratamiento depende siempre de la causa. Cuando el origen es periodontal, lo habitual es eliminar el sarro y la placa bacteriana por encima y por debajo de la encía, ajustar la dieta y reforzar la higiene bucal en casa. En algunos casos también son necesarias extracciones dentales.

En conclusión, aunque en situaciones concretas la halitosis no sea motivo de preocupación, si persiste en el tiempo o es un olor muy intenso, incluso de putrefacción, resulta necesario buscar atención médica veterinaria para descartar posibles problemas de salud subyacentes.
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